Ejercicios faciales antiarrugas
- Comienza tomando el cuello por delante con ambas manos con la cabeza recta, inhala, y cuando exhalas tira la cabeza levemente hacia atrás contrayendo la musculatura que está entre el cuello y la barbilla, llevando los labios hacia los costados todo lo que puedas.
- Luego coloca las manos a cada lado de la boca, sin cerrarla expande los labios hacia el costado y hacia el centro formando un círculo.
- A continuación coloca el dedo medio en el lagrimal y el índice en el otro extremo del ojo, sube y baja los ojos.
- Ahora pon las yemas de los dedos en la frente a la altura de las cejas, con las manos apuntando hacia el centro, sube y baja las cejas.
- Pon los puños contra las mejillas a cada lado de la boca, sin cerrarla expande nuevamente los labios hacia el costado y vuelve al medio formando un círculo, los labios deben estar metidos hacia adentro.
- Coloca los dedos índices a cada lado de la boca, ciérrala, sube y baja los labios.
- Por último pon el dedo índice por debajo de la nariz, pegado a ésta, intenta subir y bajar la nariz con una leve ayuda del dedo.
Anímate a realizar estos ejercicios para los músculos de la cara y mantendrás un rostro saludable y firme.
La relajación es uno de los puntos principales de los ejercicios faciales, que practicas habitualmente. Es una cuestión clave, ya que tu piel y tu rostro en general, además de saludables, necesitan estar relajados.
Este ejercicio que te proponemos a continuación es ideal si sufres ataques de tensión repentinos y quieres sentirte mejor, de un momento para otro. Es perfecto para situaciones en donde necesitas relajar tensiones y sentirte mucho más calmo. Sólo necesitas dedicar unos 5 o 10 minutos y el lugar será, ni más ni menos, que donde te encuentres.
Comienza respirando profundamente y tranquilizándote. Frota tus manos con energía, hasta que las sientas bien cálidas. Ahueca tus manos, cierra tus ojos y ponlas sobre ellos. Esa mezcla de sensaciones que provocarán el calor de la energía de tus manos y la oscuridad de los ojos cerrados, te hará muy bien. Al mismo tiempo, tienes que imaginar cómo las tensiones van desapareciendo, a medida que sigues frotando tus ojos. Verás como al rato, sentirás un alivio en todo tu rostro, que pasará de estar desencajado a mostrar una plácida calma.
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