Salud Sexual

Publicado en por IM Latina

la salud sexual y el desarrollo de un estilo de vida saludable en materia de comportamientos sexuales. Este objetivo, de especial importancia para los jóvenes, se incluye en el Programa de Salud de la UE (2008-2013). La Unión quiere así desarrollar estrategias de mejora de la salud sexual de todos los ciudadanos y fomentar el intercambio de mejores prácticas para afrontar problemas tan graves como los embarazos de adolescentes y la prevención de enfermedades sexualmente transmisibles. Las estrategias atenderán a colectivos específicos, fomentarán la igualdad de género y respetarán plenamente las diferencias culturales. La Unión ha tomado medidas para asociar a toda Europa en el impulso a la salud sexual y reproductiva de los los jóvenes y los colectivos vulnerables. El sexo seguro es fundamental para evitar infecciones como el VIH y la sífilis.

Pero la UE también atiende a las necesidades en materia de salud sexual y reproductiva de los países en desarrollo, aspecto este último al que asigna dotaciones presupuestarias considerables.

SALUD SEXUAL EN ADOLECENTES

Durante la adolescencia llegas a la madurez sexual. En las niñas se desarrollan los senos y se inicia la menstruación. En los niños aumenta el tamaño del pene y los testículos. Si tienen relaciones sexuales, pueden quedar embarazadas o embarazar a alguien. Decidas o no tener relaciones sexuales, es una buena idea que te enteres acerca del sexo sano y el impacto del sexo en la salud. Además del embarazo, las relaciones sexuales conllevan el riesgo de contagiarte enfermedades de transmisión sexual, como herpes, verrugas genitales o VIH, el virus que causa el SIDA.

La única forma de estar completamente seguro es no tener relaciones sexuales. Sin embargo, si decides hacerlo, los preservativos de látex son la mejor protección contra las enfermedades de transmisión sexual (ETS). Los condones también son una manera de control de la natalidad para ayudar a prevenir los embarazos



 


Falta de deseo Sexual

   Al hablar de problemas de la fase de deseo normalmente nos referimos a la falta del mismo, ya que suele darse con mucha más frecuencia que los problemas de exceso de deseo. Las personas que presentan un bajo deseo sexual suelen mantener la capacidad de respuesta a nivel físico intacta. La dificultad se muestra habitualmente a través de la falta de apetencia por mantener relaciones sexuales.

Es muy importante resaltar que la falta de deseo no es un problema sexual en todos los casos. Sólo puede identificarse como tal cuando afecta a la calidad de vida de la persona que la padece o a la de su pareja. Cuando la persona afectada no lo interpreta como un problema sexual o existe una razón de fuerza mayor que lo justifica (un duelo ante la muerte de un familiar por ejemplo), no podemos considerarlo como una falta de deseo que necesita tratamiento.

         El deseo sexual inhibido puede ser causado por problemas físicos y/o psicológicos. Las causas físicas son tan variadas como una simple infección, mala nutrición, ingesta de medicamentos, etc. Las causas psicológicas de la falta de deseo pueden ser el estrés crónico, la falta de satisfacción en la relación sexual, el desinterés por la pareja sexual, el sentimiento de monotonía en la vida sexual,...

         
Independientemente de la causa que la produzca, las personas suelen vivir esta situación con mucha angustia, miedo y sentimiento de culpa cuando se tiene pareja, llegando muchas veces a acceder a mantener relaciones sexuales por el “otro” y no porque realmente se desee, lo que en la gran mayoría de los casos produce aún más sufrimiento y malestar.

         Otras veces puede aparecer incluso rechazo a un beso a un abrazo aún apeteciéndonos darlo o recibirlo, por entender que eso pretende ir más allá y puede ser la puerta de entrada a una relación sexual.

         Es necesario ser conscientes de que en estas situaciones no existen culpables, sino responsables y que los dos miembros tienen parte de responsabilidad, que deben compartir para poder resolver esta situación.

       
  Es muy importante poder contar con el apoyo incondicional de nuestra pareja, ya que en muchas ocasiones un bajo deseo sexual puede afectar a la relación de pareja, y pueden aparecer dudas respecto a nuestros sentimientos, planteándonos si realmente queremos a esa persona que no la deseamos sexualmente. Hay que tener claro que el no sentir deseo sexual por nuestra pareja no significa, necesariamente, que no hay amor hacia él/ella, sino que hay determinados aspectos de nuestra vida sexual que podríamos cambiar para hacerla más placentera.




Problemas de Pareja

El vivir en pareja constituye uno de los grandes retos que podemos asumir en nuestras vidas. Muchas veces, el amor y la ilusión con la que emprendemos este viaje, no son suficientes para asegurarnos una feliz convivencia, y aparecen las discusiones, los malentendidos y las peleas.
El resentimiento en la pareja, la rutina, el estrés pueden ir minando nuestra relación, esto no significa que el amor haya muerto, que nos hayamos equivocado de pareja…el amor por si mismo, no lo puede todo.

Ignorar esta situación, pensar que las cosas se solucionaran por sí solas, que sólo es cuestión de tiempo, que lo que tenga que ser será…, no es el mejor camino para lograr una grata convivencia.

 Analizar y aprender de nuestros errores, y poder crecer con ellos, va a evitarnos que volvamos a repetirlos, y nos va a ahorrar el sufrimiento que nos hayan podido traer. Existen muchas ideas erróneas de las relaciones de pareja que cuando las creemos y asumimos, sin cuestionárnoslas, nos producen no solo pocos problemas, sino también bastante dolor, es necesario conocer lo que hay de verdad y lo que no, de lo que nos cuentan sobre el amor y la pareja. 

Existen una serie de habilidades imprescindibles para que la relación de pareja sea satisfactoria. Y todas estas habilidades, por supuesto, se pueden aprender, entrar en contacto con nuestras emociones y sentimientos, una comunicación adecuada, como plantear ó solucionar un problema, entrenar la asertividad y la empatía, aprender a negociar ... son algunas de ellas.



PRACTICA DE LA SEXUALIDAD

Costumbres Sexuales y cambios de Valores

Vivimos una era de incertidumbres, de cambios acelerados y de valores inciertos. Las antiguas certezas morales se diluyen y las fronteras de 'lo legítimo' y 'lo correcto' se desvanecen para dar paso a una realidad compleja, plural y diversa que es todo un desafío a nuestra capacidad de convivencia. Lo anterior se desprende de la lectura de varios textos de Jeffrey Weeks, uno de los autores que más ha reflexionado sobre los valores y la sexualidad1. Quienes han abordado el tema en México tienen percepciones similares. Enrique Luengo en su ensayo "Valores y religión en los jóvenes", apunta: "El mundo se encuentra en un vacío de sentido y en un proceso de transformación de sus valores y normas que no sólo afecta a las personas en su individualidad sino que es un fenómeno político y social de enorme magnitud"2. Por su parte, Enrique Alducin en su conocido libro Los valores de los mexicanos, escribe: "Las costumbres y tradiciones están en crisis como resultado de una sociedad cambiante"3. Se habla del colapso del sistema de valores dominante, del "descrédito de los valores morales absolutos". En las tres últimas décadas (llamadas por el conservadurismo "de anarquía sexual"), hemos asistido a la deserción en masa de jóvenes y adultos de la moral dominante.Millones de personas, principalmente jóvenes, han abandonado los sistemas tradicionales de valores en aras de una mayor apertura a la diversidad y relatividad de valores. En esto último también hay una tendencia creciente a reconocer el carácter contingente de los valores y los sistemas de creencias; es decir, a reconocerlos como construcciones históricas y culturales que sufren adaptaciones, son creados o desechados de acuerdo con los procesos de cambio y de transformaciones sociales y económicas. Es claro, por ejemplo, que el crecimiento desmedido de la población mundial está cambiando nuestra valoración de la reproducción humana, o a la manera de Carlos Monsiváis: "las crisis económicas promueven el control de la natalidad por encima de fulminaciones del Papa"4.

La mirada pesimista, añorante y conservadora se lamenta por lo que llama "pérdida de valores morales". Por contraste, quienes perciben estos cambios como una oportunidad para redefinir, reinventar o redescubrir los valores que ayuden a una mejor convivencia dentro de la diversidad prefieren hablar de la "secularización de los valores morales" (Jeffrey Weeks). Es decir, el reconocimiento de los valores como productos del consenso colectivo y de la experiencia humana, liberados de dogmas religiosos o ideológicos.

 Pérdida de credibilidad de las instituciones fundamentales como la escuela, las iglesias, el Estado, transmisoras de valores por antonomasia; revalorización y diversificación de la familia; mayor participación de las mujeres en el trabajo y en la vida pública en general; mayor 'permisividad' sexual; irrupción de formas alternativas de vida; desplazamientos masivos de población hacia las ciudades u otros países, etcétera, son algunos de los cambios que provocan inquietud y pánico moral. Pero esta incertidumbre, como señala Weeks, se hace sentir de forma muy especial en el ámbito de la sexualidad, "que ha sido recientemente el centro de una multitud de miedos y controversias morales", sobre todo a partir de la pandemia de sida. En particular, la liberalización del comportamiento sexual de los y las jóvenes es motivo de inquietud en el mundo adulto.

 Los valores en desuso
A pesar del creciente interés por conocer los cambios de valores de los mexicanos y las mexicanas de finales de siglo, aún son escasos los estudios al respecto aunque tienen a multiplicarse. Sin embargo, los existentes dan cuenta de muchos cambios y de algunas tendencias.

El espacio indispensable para el surgimiento de nuevos valores, apunta Carlos Monsiváis, es el desvanecimiento de la conciencia de culpa. A este proceso ha contribuido de manera innegable el arraigo de la secularización en nuestro país. Toda la moral tradicional descansa en la acción de "esa policía perfecta que es la conciencia de culpa", reforzada, según Monsiváis, por el culto y enaltecimiento del patriarcado; la "monogamía de aplicación unilateral (sólo para mujeres)"; la negación del placer; elevación de la ignorancia al rango de obediencia de la ley divina; odio a lo diferente; y manipulación de los prejuicios. Se trata de una moral que obliga a las mujeres a callar cuando son víctimas de abuso sexual por algún familiar en aras de la preservación de la familia.

Esa moral está ahora en retirada. La prueba más fehaciente es la crisis de credibilidad de la principal institución que la sustenta: la Iglesia católica. Sobre todo entre los jóvenes. Así lo consigna Luengo en su revisión de las encuestas sobre valores: "Donde existe un distanciamiento enorme es entre la normatividad moral a la que obliga la Iglesia y las actitudes de la mayoría de los jóvenes." El rector de la Universidad Latina de América, señala la tendencia de la juventud "a alejarse de la tutela de la Iglesia, relativizando creencias, retirándose de algunas de sus exigencias rituales y rechazando la obligatoriedad o prohibición de ciertas conductas", sobre todo las sexuales. En la sociedad de masas, afirma Monsiváis, es imposible controlar la conducta ajena. "La mayoría de los jóvenes, ni siquiera discute su derecho a ejercer su sexualidad."




El fin de una moral sexual única
Los cambios de valores relativos a la sexualidad apuntan hacia una mayor aceptación de las relaciones prematrimoniales, de la unión libre, del uso de métodos anticonceptivos, del divorcio como posibilidad legítima, de la regulación de la fecundidad y del uso de anticonceptivos, de la educación sexual en las escuelas públicas, de relaciones más igualitarias entre los cónyuges, y de la participación de la mujer en el mundo laboral y en otras actividades fuera del hogar. Estas tendencias al cambio nos son, por supuesto, parejas ni homogéneas ni generales. Dependen del sexo, nivel de ingresos, grado educativo, edad, lugar de residencia (rural-urbano), religión y hasta zona geográfica.

La distinción más presente es la edad. La mayoría de los estudios ubica a los y las jóvenes del lado de una mayor apertura, tolerancia y aceptación de los cambios socioculturales: "las posiciones tienden a volverse menos flexibles y más conservadoras a medida que se avanza en la edad" (Julia Isabel Flores)5. Sin embargo, advierte Luengo, aún aquí hay que tomar en cuenta la heterogeneidad juvenil, pues "Hay tantas identidades juveniles como tipos de jóvenes." Los otros factores de influencia creciente son los niveles de escolaridad y de ingresos: a medida que crecen es mayor la tolerancia y la apertura. El factor que perdió definitivamente su impacto es el religioso, pues a pesar de que entre 85 y 90 por ciento de los jóvenes se definen católicos, no se apegan a los comportamientos morales que les dicta su religión, porque no responden a sus circunstancias cotidianas ni a los avances del conocimiento, como se verá más adelante.

Al ponderar la magnitud de los cambios, debe tomarse en cuenta, de acuerdo con Julia Isabel Flores, la distinción entre valores proclamados y asumidos "El mero reconocimiento de un valor nuevo ya implica un cambio, aunque no sea tan grande si ese valor aún no se refleja en el comportamiento." Por ejemplo, la tolerancia es un valor aún en construcción. ¿Qué tan tolerante es el mexicano o la mexicana? El grado dependerá, como vimos, de su edad, nivel de ingresos, escolaridad y residencia. Pero en general, el grado de aceptación de la diversidad es desigual. En la Encuesta Nacional de Valores (ENV), a la pregunta de si aceptaría vivir con una persona de raza negra, la mayoría, 66 por ciento, contestó afirmativamente; con una persona de otra religión, 49 por ciento. En contraste, un porcentaje elevado, 73 por ciento, rechazó la posibilidad de convivir con un homosexual6. Otro tanto sucede, aunque en menor medida, con las personas afectadas por el sida: según la Encuesta Mundial de Valores (EMV), la mayoría de la población mexicana, 57 por ciento, no las quisiera tener como vecinas.






DISFUNCIONES SEXUALES

Durante muchos años se ha ignorado la necesidad de una adecuada Educación Afectivo-Sexual, y no sólo eso sino que se ha generado toda una serie de informaciones erróneas llenas de mitos y de mentiras a cerca de la Sexualidad, que junto con la poca naturalidad con la que se ha planteado este tema, han contribuido a una serie de dificultades sexuales las cuales impiden vivir plenamente y disfrutar esa parte tan necesaria de nuestras vidas. 

 Los problemas sexuales son, en contra de lo que se pueda pensar, bastantes frecuentes. Según recientes estadísticas, una de cada tres personas y una de cada dos parejas presenta algún tipo de disfunción sexual. Producen gran malestar a quienes los padecen y, en la gran mayoría de las ocasiones, no sólo a ellos/as directamente sino también a sus parejas, pudiendo llegar incluso a hacer que esa relación fracase o esté en grave peligro.
Estados emocionales tales como la ansiedad, la falta de contacto con nuestro cuerpo, la ignorancia, la información inadecuada, los sentimientos negativos hacia el sexo, bien por una mala información ó por una educación estricta en este terreno; los sentimientos negativos hacia uno/a mismo/a o hacia la pareja, etc. son algunos de los muchos factores que pueden llevar a una persona a desarrollar un problema o dificultad sexual.


El/la Sexólogo/a, gracias a su formación especializada, cuenta con los medios necesarios para poder ayudar a solucionar estos problemas, permitiendo que muchas personas puedan disfrutar de una vida sexual placentera, recuperando o consiguiendo bienestar y felicidad sexual en este aspecto.

           A continuación exponemos una breve selección de las disfunciones sexuales más frecuentes en la actualidad.


Eyaculación precoz
 La Eyaculación Precoz puede definirse como un problema sexual que afecta a la fase de orgasmo y que se caracteriza por la dificultad para poder controlar voluntariamente el momento en que se produzca la eyaculación, la cual ocurre antes de lo deseado.

Según estadísticas recientes, la Eyaculación Precoz es un problema que afecta a un 29% de los hombres; es decir, aproximadamente uno de cada tres presenta este problema; también tiene un mayor porcentaje de “éxito” en su eliminación, si se sigue la terapia de forma correcta y completa.

El modelo sexual que predomina en nuestra sociedad, donde el hombre puede sentirse “obligado” a proporcionar placer a la mujer cargando el peso del disfrute de la relación en él, puede muchas veces llevar a una falta en el control de la eyaculación, debido a la gran ansiedad que estos puede causarle, incluso sin ser consciente de ello.

 Las siguientes causas, son algunas de las más frecuentes, que pueden contribuir a la aparición o mantenimiento de esta problemática:


1.- Ansiedad: preocupación por no quedar bien, sentirnos responsables del placer del “
otro”.
2.- Aprendizaje “incorrecto” por masturbaciones rápidas o relaciones sexuales rápidas por miedo a ser sorprendido.
3.- Estimulación no adecuada.
 4.- Estar pendiente del otro y no centrarnos en nuestras sensaciones corporales…

¿A que sé considera exactamente la eyaculación precoz?

La eyaculación precoz es una disfunción sexual, padecida por un 15 a 20% de la población masculina, que consiste básicamente en una dificultad o imposibilidad para ejercer un razonable control sobre el reflejo eyaculatorio. Puede aquejar tanto a los jóvenes como a los adultos, darse con una mujer y con otras no, ser algo situacional que aparezca en una determinada edad -ya que conflictos dentro o fuera de la pareja pueden alterar el control eyaculatorio- o coexistir desde los inicios sexuales.

Se ha tratado de definir al eyaculador precoz por el número de bombeos que realiza luego de penetrar, o por el tiempo que tarda en eyacular, o bien tomando el parámetro de que llega al orgasmo antes que su mujer en un porcentaje determinado de relaciones. Según mi criterio el rasgo sobresaliente es que no se logra un control voluntario sobre la eyaculación, no importa el tiempo que se tarde en llegar a ella o si se ha consumado o no la penetración: cuando se excita llega rápidamente al orgasmo sin poder demorarlo ni interrumpirlo, y no es porque se excita mucho sino porque se acelera demasiado. Digo esto porque hay hombres que terminan en los juegos previos, apenas intentan penetrar o con sólo sentir que le tocan el pene. La pregunta sería si es posible ejercer un control racional sobre la sensación orgásmica una vez que se haya desencadenado y la respuesta es que, en la llamada fase de inevitabilidad eyaculatoria, esto no será posible. Y me refiero a un manejo de los tiempos, a poder detenerse cuando se está en los umbrales. La mayoría de la gente piensa que este control puede ejercerse mentalmente, por una orden del cerebro, pero ello no es viable. Podría tramarse una analogía con los reflejos: si yo me clavo una aguja en cualquier parte del cuerpo no podré impedir el dolor; la única manera de evitarlo sería alejar mi cuerpo de la aguja. El eyaculador precoz no puede -o no sabe- detenerse a tiempo por propia decisión, ni reducir el ritmo de bombeos o buscar variantes en el juego sexual que desaceleren su excitación.

Para ser gráfico, podría decir que el control que no tiene sobre sí le impide enviar la orden de detenerse antes de comenzar a experimentar la vivencia orgásmica. Una vez que se ha ingresado a ella, ya no se puede volver atrás.




Disfunsion erectil

La disfunción eréctil (DE) es tener dificultades para lograr o mantener una erección. La DE se hace más común a medida que envejece. Pero la disfunción sexual masculina no es una parte natural del envejecimiento.

A algunas personas les cuesta hablar de sexo con el médico. Pero si tiene DE, debe comunicárselo. La DE puede ser una señal de problemas de salud. Puede significar que los vasos sanguíneos están tapados. Puede significar que tiene una lesión nerviosa causada por diabetes. Si no consulta a su médico, estos problemas permanecerán sin tratamiento.

El médico puede ofrecerle varios tratamientos nuevos para la DE. Para muchos hombres la respuesta es tan simple como tomar una pastilla. Ejercitarse más, perder peso o dejar de fumar también puede ayudar.

La disfunción eréctil, a veces llamada “impotencia,” es la incapacidad repetida de lograr o mantener una erección lo suficientemente firme como para tener una relación sexual. La palabra “impotencia’ también puede usarse para describir otros problemas que interfieren con la relación sexual y la reproducción, tales como la falta de deseo sexual y los problemas con la eyaculación o el orgasmo. El uso de las palabras disfunción eréctil deja en claro que esos otros problemas no están implicados.

La disfunción eréctil, o DE, puede ser una incapacidad total para lograr una erección, una capacidad inconsistente para hacerlo, o una tendencia a tener solamente erecciones breves. Estas variaciones hacen difícil definir el DE y calcular su incidencia. Los cálculos varían desde 15 a 30 millones, dependiendo de la definición usada. De acuerdo a la encuesta de Atención Médica Ambulatoria Nacional (NAMCS, siglas en inglés), por cada 1,000 hombres en los Estados Unidos, se hicieron 7.7 visitas al consultorio médico por DE en 1985. En 1999, la frecuencia casi se había triplicado a 22.3. El aumento se produjo gradualmente, presuntamente a medida que se pusieron a disposición más ampliamente los tratamientos tales como dispositivos de vacío y medicamentos inyectables y comenzó a aceptarse la discusión de la disfunción eréctil. Es posible que el avance más publicitado fuera la introducción del medicamento oral citrato de sildenafil (Viagra) en marzo de 1998. Los datos de NAMCS sobre medicamentos nuevos muestran un cálculo de 2.6 millones de menciones de Viagra en visitas al consultorio medico en 1999, y un tercio de esas menciones tuvieron lugar durante visitas para un diagnóstico no relacionado con DE.

En los hombres mayores, la DE generalmente tiene una causa física, como una enfermedad, lesión, o efectos secundarios de medicamentos. Cualquier trastorno que cause una lesión en los nervios o que deteriore el flujo de sangre al pene puede causar DE. La incidencia aumenta con la edad: alrededor del 5 por ciento de los hombres de 40 años de edad y entre el 15 y el 25 por ciento de los hombres de 65 años de edad experimentan DE. Pero no es una parte inevitable del envejecimiento.

La DE es tratable a cualquier edad, y el conocimiento de este hecho ha ido creciendo. Más hombres han buscado ayuda y regresado a la actividad sexual normal debido a tratamientos mejorados y exitosos de la DE. Tradicionalmente los urólogos, quienes se especializan en problemas de las vías urinarias, han tratado la DE; sin embargo, los urólogos sólo son responsables del 25 por ciento de las menciones de Viagra en 1999.




¿Como ocurre una erección?
El pene contiene dos cámaras llamadas cuerpos cavernosos, los cuales ocupan el largo del órgano (vea la figura 1). Un tejido esponjoso llena las cámaras. Los cuerpos cavernosos están rodeados por una membrana, llamada túnica albugínea. El tejido esponjoso contiene músculos lisos, tejidos fibrosos, espacios, venas y arterias. La uretra, que es el canal para orinar y eyacular, ocupa el largo por debajo de los cuerpos cavernosos.

La erección comienza con la estimulación mental y de los sentidos, o ambas. Los impulsos del cerebro y los nervios locales hacen que los músculos de los cuerpos cavernosos se relajen, permitiendo que fluya la sangre y llene los espacios. La sangre crea presión en los cuerpos cavernosos, haciendo que el pene se expanda. La túnica albugínea ayuda a atrapar la sangre en los cuerpos cavernosos, con ello sosteniendo la erección. Cuando los músculos del pene se contraen para parar el flujo de entrada de la sangre y abrir el flujo de salida de los canales, la erección se revierte.



¿Que causa la DE?

Debido a que una erección requiere una secuencia precisa de eventos, DE puede suceder cuando cualquiera de los eventos se interrumpe. La secuencia incluye impulsos de los nervios en el cerebro, la columna vertebral, y el área alrededor del pene, y respuestas de los músculos, tejidos fibrosos, venas, y arterias en y cerca de los cuerpos cavernosos.

La causa más común de DE es el daño a los nervios, arterias, músculos lisos y tejidos fibrosos, a menudo como resultado de una enfermedad. Enfermedades tales como la diabetes, enermedades del riñón, alcoholismo crónico, esclerosis múltiple, ateroesclerosis, enfermedad vascular y enfermedad neurológica—son responsables de alrededor del 70 por ciento de los casos de DE. Entre el 35 y el 50 por ciento de los hombres con diabetes sufren de DE.

También, la cirugía (especialmente la cirugía radical de próstata debido a cáncer) puede lesionar nervios y arterias cerca del pene, causando DE. Una lesión en el pene, la columna vertebral, la próstata, la vejiga y la pelvis puede llevar a DE produciendo lesión en los nervios, músculos lisos, arterias y tejidos fibrosos de los cuerpos cavernosos.

Además, muchos medicamentos comunes—medicamentos para la presión arterial, antihistamínicos, antidepresivos, tranquilizantes, supresores del apetito, y cimetidina (un medicamento para la úlcera)—pueden causar DE como efecto secundario.

Los expertos piensan que factores psicológicos como estrés, ansiedad, culpa, depresión, baja autoestima y miedo de falla en el sexo causan 10 a 20 por ciento de los casos de DE. Los hombres con una causa física de DE a menudo experimentan el mismo tipo de reacciones psicológicas (estrés, ansiedad, culpa, depresión).

Otras causas posibles son fumar, que afecta el flujo sanguíneo en las venas y arterias, y anormalidades en las hormonas, como cantidad insuficiente de testosterona.



¿Como se trata la DE?

La mayoría de los médicos sugiere que los tratamientos se realicen de menos a más invasivo. Se considera primero reducir cualquier medicamento que tenga efectos secundarios perjudiciales. Por ejemplo, los medicamentos para la presión arterial alta funcionan de diferentes maneras. Si usted piensa que un medicamento en particular le está causando problemas con la erección, avísele a su doctor y consulte si puede probar una clase diferente de medicamento para la presión arterial.

Si están indicadas, se consideran a continuación las modificaciones de la conducta y la psicoterapia en pacientes selectos, seguidas por medicamentos por vía oral o inyectados localmente, dispositivos de vacío, y dispositivos implantados quirúrgicamente. En casos raros, podría considerarse la cirugía en venas o arterias.

 

Psicoterapia

A menudo los expertos tratan la DE con base psicológica usando técnicas que disminuyen la ansiedad asociada con la relación sexual. La pareja del paciente puede ayudar con las técnicas, que incluyen el desarrollo gradual de la intimidad y la estimulación. Tales técnicas también pueden ayudar a aliviar la ansiedad cuando se trata la DE por causas físicas.

Terapia con medicamentos

Los medicamentos para tratar la DE pueden tomarse por boca, pueden inyectarse directamente en el pene, o insertarse en la uretra por la punta del pene. En marzo de 1998, la Administración de Alimentos y Medicamentos aprobó Viagra, la primera píldora para tratar DE. Tomada una hora antes de la actividad sexual, Viagra funciona aumentando los efectos del óxido nítrico, un agente químico que relaja los músculos lisos del pene durante la estimulación sexual y permite un aumento del flujo sanguíneo.

A pesar de que Viagra mejora la respuesta a la estimulación sexual, no desencadena una erección automática como lo hacen las inyecciones. La dosis recomendada es de 50 mg, el médico puede ajustar esta dosis a 100 mg o 25 mg, dependiendo del paciente. El medicamento no debe usarse más de una vez al día. Los hombres que tomen medicamentos a base de nitratos tales como la nitroglicerina para problemas del corazón no deben usar Viagra ya que la combinación puede causar una caída súbita de la presión arterial.

Es posible que pronto se disponga de medicamentos orales adicionales para tratar la DE. Se están probando Vardenafil y Cialis por su seguridad y eficacia. Ambos medicamentos funcionan como el Viagra aumentando el flujo sanguíneo hacia el pene. Un tercer medicamento a prueba, Uprima, funciona en el cerebro y el sistema nerviosos para desencadenar una erección.

La testosterona oral puede reducir la DE en algunos hombres con niveles bajos de testosterona natural, pero a menudo no es eficaz y puede causar daño en el hígado. Los pacientes también han reclamado que otros medicamentos orales—que incluyen el clorhidrato de yohimbina, los agonistas de la dopamina y la serotonina, y trazodona—son eficaces, pero los resultados de estudios científicos que substancien estos reclamos han sido inconsistentes. Las mejorías observadas después del uso de estos medicamentos pueden ser ejemplos del efecto placebo, esto es, un cambio que resulta simplemente porque el paciente crea que va a ocurrir una mejoría.

Muchos hombres logran tener erecciones más fuertes inyectándose medicamentos en el pene, haciendo que se hinche con sangre. Medicamentos como el clorhidrato de papaverina, fentolamina y alprostadil (comercializado como Caverject) ensanchan los vasos sanguíneos. Sin embargo, estos medicamentos pueden crear efectos secundarios no deseados, que incluyen una erección persistente (conocida como priapismo) y cicatrices. La nitroglicerina, un relajante muscular, a veces puede aumentar una erección cuando se la frota sobre el pene.

Un sistema para insertar un gránulo de alprostadil en la uretra se comercializa como Muse. El sistema usa un aplicador prellenado para depositar el gránulo alrededor de una pulgada dentro de la uretra. Comenzará una erección en 8 a 10 minutos y puede durar de 30 a 60 minutos. Los efectos secundarios más comunes son dolor en el pene, testículos y área entre el pene y el recto; sensación de calor o ardor en la uretra; enrojecimiento debido al aumento del flujo sanguíneo hacia el pene; y leve sangrado o manchas uretrales.


 

 



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MiMundoSexy 11/18/2010 19:55



Estoy de acuerdo con que el stress es una de las problemas más importantes de la falta de deseo sexual, pero por otro lado también lo es la desmedida ocupación laboral, la cuál si no se corrige
provoca que el deseo sexual pase a un plano menor.



IM Latina 12/20/2010 19:25


si totalmente deacuerdo..gracias por comentar


ejercicios para agrandar el pene 04/13/2010 23:53



Tengo un amigo que le paso posterior a un tratamiento con una alta dosis de Vitamina A, el tratamiento era con un medicamente para el acne, que despues de eso no podia mantener una buena ereccion


Saludos